Un súper héroe del papel

27 Apr

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Toni Martínez apareció en la UMH  con una  camiseta roja con una gran estrella amarilla en el pecho a semejanza de un súper héroe de los cómics de Marvel, un súper héroe para los alumnos y futuros periodistas con un mensaje claro: No ha llegado aún el fin para el papel.

Tras el escándaloso caso del diario Público los extrabajadores han ido visto posible lanzar al mercado nuevas cabeceras afines a sus personalidades:

  • InfoLibre: Fundada por el último director de la edición en papel, Jesús Maraña, el subdirector, Manolo Rico, y el Redactor Jefe de la sección de Política, Juan Carlos Ortizen, en marzo de 2013 el diario InfoLibre se pone en marcha. Una propuesta informativa y cívica que aspira a practicar un periodismo profesional, impulsado por un grupo de periodistas que tienen una participación sustancial en el accionariado de la empresa editora; independiente, que aspira a sostenerse fundamentalmente con las aportaciones económicas de sus lectores; y libre, ya que rechaza cualquier forma de financiación opaca que pueda esconder condiciones editoriales, subvenciones o acuerdos que oculten contrapartidas en detrimento de los intereses informativos.
  • eldiario.es: El bloguero y director fundador de Público, Ignacio Escolar, junto con algunos redactores del diario, pusieron en marcha en septiembre de 2012 un nuevo medio digital de información y análisis con el foco puesto en la política y en la economía. Editado por Diario de Prensa Digital S.L., donde más del 50% de esta empresa está en manos de personas que trabajan en la redacción.
  • Materia: Algunos redactores que elaboraban la sección de Ciencias de la edición en papel del diario lanzaron en julio de 2012 una nueva web de noticias de ciencia, medio ambiente, salud y tecnología, cuyos contenidos pueden ser republicados de forma gratuita por cualquier medio de España, América Latina y EEUU, bajo una licencia Creative Commons. Materia asegura que se sostiene mediante patrocinios selectivos.
  • La Marea

Tras el intento fallido de algunos de los extrabajadores de comprar, durante la subasta realizada, la cabecera de Público, se fundó la cooperativa periodística MAS PÚBLICO de la que nacería un nuevo medio en papel bajo el nombre de LA MAREA. Uno de sus miembros,  Toni Martínez, aclara: “Ahora nadie nos puede haer boikot”

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Este periodico sale a la venta el último viernes de cada mes, con un precio de venta de 3 euros. Los ejemplares se distribuyen en nodos fijos (Madrid, Barceloma y Valencia) y en otras ciudades donde han sido los antiguos lectores de Público los que se encargan de distribuirlo por su zona.

Cuentan con una plantilla compuesta por 8 trabajadores y numerosos colaboradores. Sus diseñadores también formaban parte de la antigua cabecera por lo que sigue la misma línea estetica con portadas muy llamativas.

Con una tirada de 25.000 ejemplares, son un medio con un modelo de negocio con una publicidad menor al 15% lo que asegura el no condicionamiento de contenidos ni de la linea editorial.

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Marea gris

21 Apr

Periodismo es, por ejemplo, poder publicar el nombre de un banco responsable de un desahucio sin miedo a que retire sus anuncios.

Responsables del  periódico La Marea

El año 2012, y lo que ha transcurrido de 2013,  han sido años de mareas. Desde la marea blanca (en defensa de la sanidad pública) hasta la negra (protestas de los funcionarios por los recortes), pasando por la verde (educación pública), naranja (servicios sociales), roja (desempleados), azul (contra la privatización de la gestión del agua), violeta (igualdad de género), amarilla (contra el pago en las bibliotecas públicas) e, incluso, multicolor (la mezcla de todos estos movimientos en manifestaciones unitarias, como la del pasado 23 de febrero).

Los diferentes sectores sociales y laborales, directamente afectados por la crisis económica y los recortes presupuestarios se han ido organizando alrededor de colores, manifiestos, ideas y luchas conjuntas para protestar contra las llamadas medidas de ajuste y pedir una solución inmediata a la situación problemática que generan.

El de los periodistas es otro de los colectivos en los que ha dejado huella la mordedura de la crisis. Si la traducimos en cifras, desde el comienzo de esta recesión, en 2008, diez mil periodistas han perdido sus trabajos, debido a los expedientes de regulación de empleo (EREs), así como al cierre de setenta medios de comunicación desde esta fecha. Sólo en 2012, 4.800 periodistas se quedaron sin trabajo, según datos de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Podría esperarse una sonora protesta callejera por parte de estos profesionales, pero no ha sido del todo así.

La reacción de los periodistas ante el aumento de la precariedad y la inseguridad laboral no ha sido tanto protagonizar manifestaciones, como seguir con la tarea de informar sobre ellas. Pero, ¿para qué medio, si ahora ya no pertenecen a ninguno? La respuesta es simple: si ya no te contratan, trabaja por tu cuenta. Si ya no estás en la plantilla de un medio, sé tu propio medio. Si estás cansado de que no te dejen escribir lo que quieres, publícalo en tu propio espacio. El periodismo DIY, un do-it-yourself en toda regla, que en términos castizos aludiría al proverbial Juan Palomo.

Háztelo tú mismo

La autopublicación es una modalidad ya conocida por escritores cansados de ver sus borradores en las papeleras de los despachos de las grandes editoriales, o músicos entusiastas hartos de dejar su maqueta en el buzón de las discográficas. Esta filosofía se encuentra detrás de La Marea, y de otros medios de comunicación surgidos tras la desaparición de la edición en papel del diario Público y los consiguientes despidos de sus trabajadores.

Unos profesionales que decidieron hacerse con el control de la empresa, convirtiéndose en sus accionistas, a través de la cooperativa MásPúblico. Fue el germen de un nuevo modelo de comunicación en el que los periodistas no reciben las presiones ideológicas o económicas de los intereses empresariales…puesto que ellos mismos son su propia empresa.

Tal y como explicó Toni Martínez, redactor de La Marea, en su encuentro con alumnos de Periodismo de la Universidad Miguel Hernández de Elche, la crisis capitalista abrió la puerta al modelo de la cooperativa, a la multiplicación del número de propietarios de una empresa. Pero, además, la vaticinada muerte de los medios impresos y su sustitución por los medios online ha provocado una paradójica reacción en contra: los nuevos medios vuelven a apostar por el papel.

La Marea no es el único ejemplo de medio basado en una cooperativa de trabajadores. La plataforma Se buscan periodistas (SBP), respaldada por la Asociación de la Prensa de Sevilla, también se define como “una cooperativa de impulso empresarial desde la que se potencie la puesta en marcha de nuevos proyectos empresariales de medios y empresas periodísticas”. Lo llamativo, lo dramático, es que esta iniciativa no surge a raíz de un despido masivo, como en el caso de MásPúblico, sino después de crear un Fondo de Emergencia para Periodistas: ayudas económicas para que  profesionales en condiciones precarias tengan acceso a bienes de primera necesidad, como alimentos y productos de higiene.

Tampoco es La Marea el único medio neonato que ha optado por la tinta y el papel. La revista satírica Mongolia es un buen ejemplo de medio que nace por y para el formato impreso, ya que en su web no cuelgan contenidos, sino que sólo promocionan el producto. En el caso de la revista Jot Down, el ejemplar impreso que sacan al mercado con una periodicidad menor que la edición online está cosechando bastante éxito, a pesar de su precio más elevado en comparación con otras publicaciones.

Quizá se esté gestando un fenómeno, una nueva marea de periodistas que anhelan escribir lo que quieren y como quieren, que no encuentran su sitio, que han sido desahuciados del sistema mediático y que han decidido ensayar una fórmula alternativa. El nuevo modelo parecer recurrir, de nuevo, al gris del papel y de la tinta. La marea gris de los periodistas cabreados y desengañados ya no sale a la calle para quejarse. La fuerza de su indignación está ahora moviendo las rotativas del otro periodismo.

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Meterse en el cuadro

20 Apr

No he notado demasiado los cambios en la dirección de RTVE. Me metí en un cuadro hace años, y me sigo metiendo en cuadros hoy.

Carlos del Amor, periodista

Los cuadros de la muestra de Hiperrealismo en el museo Thyssen son tan reales que casi te parece estar dentro de ellos. Eso es lo que quiso demostrar el periodista Carlos del Amor cuando, en uno de sus reportajes culturales para el telediario de Televisión Española, subió las escaleras y se introdujo en uno de los lienzos. Cuenta que movilizó a todo un equipo técnico para conseguir este efecto. Pero logró transmitir esa sensación de realidad de una forma aún más directa que con las palabras.

Esta potencia expresiva de las imágenes es una de las grandes bazas del reportaje televisivo. A diferencia de los textos para prensa, que describen una realidad, el reportaje en televisión juega a mostrar para que el espectador tenga una experiencia más cercana con esa realidad. De ahí que, a veces, no haya narración, no haya un intermediario que sitúe la historia: sólo están sus protagonistas hablando directamente a la cámara que un reportero lleva al hombro. Lo que ves es lo que hay, sin comentarios, sin luces, sin música: sin nada que distraiga.

Este estilo de reportaje televisivo nació con Callejeros, del canal Cuatro, ideado por Carolina Cubillo. Un estilo que conoce bien José Miguel Almagro, que durante años trabajó para este programa, y que luego pasó por otros formatos similares, como Vidas Anónimas, de La Sexta. Sentada a su lado, la profesora Eulalia Adelantado, de la Universitat Politècnica de València, se pregunta en voz alta si es posible en televisión “crear un binomio eficaz entre rigor informativo y entretenimiento de calidad”.

Almagro opta por una respuesta de compromiso entre ambos polos que no tienen por qué ser opuestos. “Hay que dar información, pero buscando una manera entretenida de presentarla. Algunos reporteros prefieren la información, y a otros les gusta más el espectáculo. El resultado depende del reportero”. Depende del reportero porque es él quien, al final, le imprime un cierto tono, un enfoque y un ritmo a la pieza, lo mancha con su toque personal.

Unas veces, lo hará con su propia presencia ante la cámara, viviendo -y a veces sufriendo- en las propias carnes todo aquello que quiere contar, al estilo de los trabajos de Samanta Villar y Adela Úcar en 21 días. En otros casos, es el propio medio quien encarga a un periodista determinado, de renombre y experiencia, elaborar un reportaje o una serie de reportajes sobre cierto tema, como en el caso de las piezas firmadas por Jon Sistiaga. Se escoge a un profesional en concreto que con su firma aporta su punto de vista y su forma de trabajar particulares, ambas cualidades personales e intransferibles. . Sin embargo fue Gemma Soriano la que dió una auténtica lección sobre el reportaje televisivo. La directora de Repor (TVE) asegura que la entrevista es la piedra angular del reportaje: “el mejor reportaje es aquel que te entra por la piel y consigue que todos tus sentidos estén en alerta”, a pesar de ello no se olvida de que a las personas “hay que tratarlas siempre con muchísimo respeto”.  Su programa apuesta por el trinomio de información, divulgación y entretenimiento porque afirma: “somos el puente entre la audiencia y los personajes que entrevistamos”. Soriano defiende el trabajo previo que se realiza en cada reportaje: “No pasábamos por allí, estábamos porque queríamos contar una historia”.

Mantener una mirada propia, la ilusión, la curiosidad. Buscar una manera original de contar algo.  Atraer al público por medio de un relato diferente. Es lo que decía Carlos del Amor, y es lo que desprenden sus piezas para TVE: más cercanas al arte de la literatura, que al oficio del periodismo. Sus trabajos se distinguen por su estilo, un sello tan personal como las huellas dactilares.

Quizá un reportaje televisivo hable de lo que otros medios en Internet ya han publicado, o de lo que muchos periódicos ya han calcado a imagen y semejanza del teletipo. Se trata ahora de no conformarse con dar informaciones, sino de intentar contar historias. De buscar los detalles, esas “pepitas de oro” a las que aludió Gonzalo del Prado, y que hacen diferente a un reportaje. El periodista de Antena 3 decía que en televisión se deben contar historias, contar muchas cosas en pocas palabras…pero, sobre todo, contar la verdad.

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Alumnos de Periodismo graban la intervención de Gonzalo de Prado
en las VII Jornadas Internacionales de Periodismo UMH

Todos estos formatos, desmenuzados con los ejemplos que se han analizado en la octava edición de las Jornadas Internacionales de Periodismo de la Universidad Miguel Hernández coinciden en un punto: lo que realmente le dará profundidad, verdad y personalidad a una historia es que el periodista se implique en ella. Ya lo explicó Carlos del Amor:  a veces, hay que meterse en el cuadro para que algo se vuelva aún más real.

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New “s” paper

13 Feb

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Autor: Albert Montagut
Editorial: DEUSTO (Grupo Planeta)
ISBN: 978-84-234-1294-5
Fecha de publicación: noviembre de
Nº de páginas: 432
Formato: 15 x 23 cm.

  • El que no vale, al papel
  • La nueva era necesita profesionales cualificados
  • El nuevo periodismo de 140 caracteres
  • La combinación print y online es la clave de un mejor periodismo
  • El periodismo será lo que queramos que sea los periodistas

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Albert Montagut nació en Barcelona en 1957 y se licenció en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Comenzó su andadura por el periodismo a los diecinueve años en el diario vespertino Catalunya Express, para más tarde hacerlo en los periódicos más importantes de España como El País, El Mundo, El Periódico de Catalunya, El Mundo de Catalunya y Adn.Imagen

Montagut, un periodista print (como él denomina a los redactores de prensa escrita), vio cambiar su vida cuando en octubre de 1995 entró por primera vez a internet. Desde entonces ha intentado compaginar dos lenguajes, print y online, con el fin de hacer periodismo. En su libro Newpaper da las claves de la evolución que ha sufrido la prensa desde que en 1990 apareciera el fenómeno de Internet y lo hace desde su experiencia personal y la de sus compañeros de profesión.

ImagenDesde su clásico formato en papel hasta las primeras publicaciones cibernéticas de redacciones consolidadas como la del diario catalán Avui en el año 1995 la trayectoria de Imagenestas dos formas de ver una misma materia han vivido y siguen viviendo en constante conflicto. Grandes acontecimientos como los atentados del 11S, el 11M, el 7J, el tsunami de Tailandia o Japón y el terremoto de Lorca son ejemplos de como print y online crean su camino por separado.

En una reciente entrevista Albert Montagut afirmó que el periódico de papel subsistirá hasta que la tecnología de papel sea definitiva. Y añadió: “Acabo de venir de Corea del Sur, vas en el metro, viajes de más de dos horas, y no ves a nadie con un periódico de papel en la mano, en cambio en un banco de seis pasajeros con las Galaxy de Samsung. Todo el mundo está volcado en que el metro es ya la propia oficina. El papel, para ser rentable, hay que bajar de páginas y hacerlo más atractivo, así como dejar a los séniors, que son los que te pueden dar las exclusivas. Esto compaginado con esta gente joven experta en navegar sería la combinación perfecta”.

El periodismo escrito está en crisis, eso no es una novedad para nadie pero después de escuchar a muchos profesionales, tanto del print como de la red, pienso que internet no constituye una amenaza  para el papel. Es obvio que cambia la forma, la manera de hacer y entender un periódico pero me niego a adherirme a la tendencia catastrofista y apocalíptica que algunos se empeñar en transmitir. Por ejemplo, en 2010 Steve Jobs habló del peligro de Internet ya que derivaría en una corriente de información gratuita y sin autor, y se planteaba la posibilidad de crear otros medios para que los usuarios tuvieran que pagar por aquel contenido que se le ofrecía. Pagar por información de calidad es algo indiscutible pero en esta guerra no hay que olvidar el papel de las redes sociales como Facebook y Twitter que emergen como dos grandes canales de transmisión de información que también afectan al paso del print al online. La mayoría de periódicos cuentan además de con su edición online con estas dos cuentas.

Yo lo veo así de fácil: imaginemos que con la aparición del microondas un grupo de chefs de todo el mundo fueran por ahí diciendo que la gente ya no iba a cocinar, que la comida se haría de forma rápida y que por ese motivo no podría ser comida de calidad. Pasado todo este tiempo vemos que no es así, ni mucho menos. Pues para mí con la guerra print-online ocurre lo mismo, salvando las distancias. Pienso que con el tiempo la situación se normalizará y cada plataforma encontrará su sitio y se amoldará al nuevo espacio. Albert Montagut también apoya esta visión su libro.

Lo local tira de agencia

13 Feb

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Daniel Akst en el Washington Post escribía: “En las ciudades pequeñas se paga frecuentemente por periódicos que presumen de ofrecer noticias locales mientras rellenan sus páginas con historias genéricas y telegráficas”. Según el estudio que hemos llevado a cabo este principio se cumple en el diario local que analizamos, mientras que en los dos periódicos de ámbito nacional el resultado difiere de manera exponencial en El País, que tal sólo utiliza las noticias de agencias en contadas ocasiones, y en El Mundo, si bien es habitual su uso no prevalecen con respecto a las generadas por la propia redacción.

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Tras analizar las noticias publicadas en diarios nacionales (El País) y locales (Información), y comparar el tratamiento que cada medio da a una misma información en función de su ámbito de cobertura, hemos llegado a las siguientes conclusiones:

En los diarios locales prima la rapidez en la publicación de la noticia, quizá por la cercanía con respecto al lugar de los hechos, mientras que los diarios nacionales suelen publicar la misma información incluso varios días más tarde. Por ejemplo, en el caso de la noticia de la mayor incautación de drogas en España en los últimos años, con el decomiso en Elche de cuatro toneladas de cocaína, el diario local Información se apresuró a dar la noticia el día dos de febrero, aun sin tener todos los datos confirmados. Es por ello que utiliza formas verbales en condicional, que corresponden a especulaciones, pero no a aseveraciones sobre los hechos.
En cambio, el diario El País proporcionó la noticia ya el día seis de febrero, y en el texto aparecen las cifras exactas que hacen referencia a cantidad de droga incautada, valor en el mercado, lugar de procedencia de las sustancias y detalles del operativo policial, con lo que se ofrece una información adicional basada en hechos ya confirmados por fuentes oficiales.

Siguiendo con este criterio de la inmediatez, las noticias en los diarios locales suelen ceñirse al momento exacto en que se producen y a sus inmediatas consecuencias. No suelen ofrecer los antecedentes de las informaciones, aunque en algunos casos sí se realiza un seguimiento de las noticias consideradas como relevantes. Imagen
En cambio, las informaciones en diarios nacionales suelen contar con mayor profundidad, aparecen con referencias a su contexto y, si se dispone de ellos, a datos que el medio conserva en su archivo, como fotografías o anteriores noticias y entrevistas.
Por ejemplo, en la noticia de la muerte del superviviente alicantino del campo de concentración de Mauthausen Antonio Ballesta, el diario local Información ofrece la noticia el día cuatro de febrero, mientras que en la web del periódico nacional El País Imagenaparece ya el cinco de febrero. En este último caso, el diario El País aprovecha para ofrecer un enlace a una anterior entrevista realizada al personaje fallecido, ofrece un titular más expresivo que informativo y una semblanza biográfica algo más extensa que el obituario publicado en Información.

Analizando el mismo periódico local con otro diario nacional, cabe destacar que un aspecto importante y que diferencia al medio local (Información) con el medio nacional (El Mundo), es la extensión de la noticia y los datos reflejados en ellas. Como podemos ver en la noticia del Puerto en Alicante del Diario Información, los datos son más reducidos, no ponen en antecedentes a los lectores ni hacen referencia a otras Imagensituaciones que se están dando por todo el país.  En cambio en El Mundo la noticia es más amplia, situando al lector en el contexto y ofreciendo datos sobre pasadas convocatorias y futuras manifestaciones. Hacen referencia al presente pero también a las consecuencias que puedan ocurrir.

También podemos ver la diferencia en la manera de tratar la información y las fuentes de una misma noticia. En casos como estos la información que se dan en ambos diarios (tanto local como nacional) es muy parecida, quizá se podría decir que el mundo le da más importancia a las citas de los políticos implicados. Aún así, la diferencia entre un medio y otro es escasa, y siendo el periódico local más accesible a este tipo de información, debería de destacarse esa labor con más datos o informaciones relevantes.Imagen

 Con referencia al artículo “Escribir local: Cómo los periódicos pequeños están sobreviviendo”, hay que decir que el Información, a pesar de ser un periódico local que cubre tanto la provincia de Alicante, como las comarcas y varias secciones más,  las noticias locales en muchas ocasiones carecen de sustancia informativa.  Posiblemente, si esa rapidez por sacar las noticias se cambiase por un tratamiento más profundo, la información tendría más calidad y aportaría mucho más a los lectores.

El periodismo de la transición digital, según Albert Montagut

10 Feb

Los protagonistas de uno y otro mundo, print y online, que en condiciones normales deberían haberse pasado el testigo del progreso de una forma escalonada, tranquila y empresarialmente ordenada, están del todo descolocados.

Albert Montagut, periodista

FICHA TÉCNICA

  • Newpaper. Cómo la revolución digital transforma la prensa.
  • Albert Montagut. Editorial Deusto (2012). 561 páginas. 
  • Periodismo online, periodismo print, revolución tecnológica, periodismo en crisis, transición a Internet

Internet, allá en el año 1994, cuando comenzaron a abrirse las primeras webs de los periódicos y, muy tímidamente,  empezaron a colgar los contenidos de sus páginas de papel en la red, se antojaba como algo irreal, intangible y misterioso, que a unos les provocaba esperanzas y, a otros, les suscitaba recelos.

Internet era entonces una vía hacia el futuro, y el futuro siempre resulta incierto. Nadie en aquella época podía llegar a sospechar las potencialidades del nuevo instrumento, y de qué manera aquella tecnología iba a suponer una revolución que excedía el mundo de la informática y se colaba en todos los ámbitos.

Así es, al menos, como lo cuenta el periodista Albert Montagut en su libro Newpaper. Cómo la revolución digital transforma la prensa, una obra publicada el pasado mes de noviembre que recoge la evolución de los medios de comunicación en Internet, desde sus primeros pasos, hasta la cobertura de los acontecimientos más recientes.

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La portada del libro aúna los clásicos voceros
que vendían periódicos en la calle
con las novedosas tablets actuales

El libro ofrece un recorrido cronológico por la historia de los medios en Internet, tanto de aquellos medios impresos (periódicos y revistas tradicionales) que se decidieron a publicar una edición en la web, como de los llamados “nativos digitales”, que ya desde su fundación estuvieron ligados a Internet.

Echar la vista atrás permite al lector observar los errores cometidos en el pasado para aprender y evitar volver a caer en ellos. Y la retrospectiva de Montagut incluye datos, fechas, ejemplos concretos y los comentarios de profesionales que participaron en estos procesos de cambio.

Éste es precisamente uno de los méritos más significativos de Newpaper: es una reflexión coral, en la que un grupo de voces expertas cuenta, desde sus diferentes edades, trayectorias y posiciones ideológicas, cómo ha afectado Internet a la forma de hacer periodismo y de estructurar los medios periodísticos en estos años, centrándose especialmente en el caso español.

Las largas citas de estos expertos sugieren al lector la idea de una conversación entre ellos, una larga tertulia en la que Pedro J. Ramírez comparte mesa con Ignacio Escolar, Gumersindo Lafuente y Mario Tascón se sientan frente a frente a debatir y Vicent Partal charla con Francisco Marhuenda. Una idea de pluralidad de opiniones que bien podrían rescatar muchos de los medios que se citan en Newpaper como “print” o “tradicionales”.

El otro punto fuerte del ensayo de Montagut sería el enfoque, muy centrado en el presente aun cuando se explica el pasado. Internet podía significar el mundo del futuro en 1994, pero hoy en día es ya una herramienta consolidada. Internet es el presente en el que se mueve el periodismo actual, y Newpaper parte de esta idea, teniendo claro que los medios online son hoy una realidad y no un experimento. Montagut asume la presencia, autoridad e influencia de los medios en Internet con la misma naturalidad con la que lo hacen los usuarios.

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El periodista Albert Montagut, autor de Newpaper

El periodista catalán relata cómo se adaptaron los medios a Internet en el pasado, cómo son los medios del presente, pero quizá su principal debilidad sea la visión de futuro. El lector echa en falta, tanto en las reflexiones del autor como en las citas de sus entrevistados, alguna concreción sobre cómo se prevé que sea el futuro de los medios en Internet. La argumentación en este sentido es excesivamente prudente, y parece que Montagut no quiere aventurarse a redactar fórmulas mágicas para el periodismo de mañana.

Las conjeturas sobre el futuro se presentan de una forma demasiado vaga e imprecisa. Se habla de que los periódicos de papel sobrevivirán en un futuro con otros contenidos, pero no se especifica qué clase de contenidos. Se afirma que el periodismo deberá sobrevivir en el panorama de Internet, se citan ejemplos, se enumeran sus problemas y dificultades actuales, pero no se ofrece ninguna explicación sobre cómo afrontarlos.

Aparecen algunas figuras retóricas (“la luz brillante del periodismo”) que sirven para cerrar el libro con una especie de happy ending, pero nadie se atreve a decir cómo o cuándo acabará la transición de los medios a Internet y se consolidarán nuevas fórmulas que permitan su supervivencia.

Tal vez esto ocurra así porque la mayor parte de las voces consultadas para Newpaper ya no serán quienes lideren la nueva etapa. Han vivido la transición pero, por razones de edad en muchos casos, ya no serán ellos quienes dominen en la siguiente fase. Montagut recurre a veteranos, a personas con larga trayectoria y fácilmente identificables por el lector, pero en su libro faltan más voces de los jóvenes, de los que no han vivido ningún cambio en sus rutinas periodísticas porque cuando empezaron a trabajar, lo hicieron ya directamente en Internet, y es ahí donde seguirán moviéndose.

Newpaper pretende, al entrevistar a los profesionales más antiguos, ahondar en esa idea de una convivencia armónica entre los nuevos y los viejos profesionales. Sumando los principios clásicos del periodismo (rigor, obligación de contrastar las fuentes, lenguaje claro y fluido) con las potencialidades de las herramientas nuevas (inmediatez, alcance, información multimedia) se conseguirá, según cree Montagut, regenerar este oficio. Y salir adelante de todas las crisis: económicas, tecnológicas, políticas y, sobre todo, periodísticas.

CINCO TITULARES CLAVE

  • El periodismo online arrancó en España en 1994, casi de forma clandestina
  • Las tabletas combinan la idea de periodismo online con una lectura reposada como la del print
  • La caída de la publicidad abre el debate sobre contenidos de pago en periódicos online
  • Huffington Post, Twitter, Wikileaks… ¿hacia dónde camina el periodismo?
  • El periodismo del futuro combinará el rigor clásico con la moderna tecnología

 

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Las ideas están por encima de los padrinos y de los enchufes

13 Dec

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El 30 de noviembre, el aula 4 del edificio Atzavares de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche acogió de nuevo a  Rubén Fernández, antiguo estudiante de esa facultad. Con motivo de la celebración del Día contra la Violencia de Género, Fernández  presentó (acompañado del director de cine, guionista y director de los spots del proyecto, Angél Gómez) una campaña concienciadora sobre este lastre social que aproximó a todos los estudiantes de la titulación de periodismo UMH sus vivencias como emprendedor. “Las ideas están por encima de los padrinos y de los enchufes”, afirmó Rubén para comenzar  su coloquio.

yo me comprometo

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Fernández destacó tres claves que le han ayudado a iniciarse en el mundo de la comunicación:

  1. Encontrar una idea que demande el mercado y emprender, utilizar la imaginación y estudiar la competencia para ver lo que funciona y lo que no.
  2. Pensar en la comunicación: para que un proyecto llegue a los medios se necesitan personajes públicos que deben ser analizados en profundidad a la hora de incluirlos en cualquier proyecto.
  3. Mantener un trato personal en las relaciones humanas: hay que evitar que el personaje se sienta utilizado, más bien admirado

#Yomecomprometo, cuenta con dos spots, que se pueden ver en su cuenta de Youtube “Comprometidos.net”: uno para televisión, y el vídeo íntegro donde aparece el nombre de todos los que han colaborado en este proyecto

La campaña surgió a raíz de que  la ONG Asociación Vínculos Infantiles(Alicante) se pusiese en contacto con Rubén. Al principio querían hacer un anuncio para concienciar a la gente, pero el rodaje iba creciendo con llamadas sucesivas a medida que se desarrollaba y se plantearon que debía ser una campaña a largo plazo, porque según asegura Rubén Fernández: “una campaña – especialmente contra la violencia de género –  a corto plazo no sirve para nada”. Así decidieron que la campaña duraría del 25 de noviembre (coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer) hasta el 8 de marzo (Día Internacional de la Mujer) y crearon la web Comprometidos.net.

Gracias al trabajo del director del spot, Angél Gómez (@angelgomez_h), personajes como  Jesús Olmedo, Rosa María Calaf o Samanta Villar han logrado realizar en un trabajo excelente. El joven cineasta, premiado en varias ocasiones por sus cortos sobre terror, explicó que en las grabaciones utilizan mensajes directos y fuertes para que el espectador se pregunte qué está pasando. Además con los cambios de plano pretenden crear angustia y ponerles en situación. Sin embargo, #Yomecomprometo no busca el sensacionalismo si no el compromiso de la sociedad para que contribuya a erradicar la violencia de género. Su objetivo es plasmar todas las caras de la violencia de género mostrando testimonios de mujeres que han sufrido malos tratos, niños testigos de esos malos tratos, reportajes de profesionales del sector, sociólogos, y jueces.

El anuncio tiene dos partes claramente diferenciadas: la primera parte está dirigida al maltratador; se utilizan tonos oscuros, sombras, primeros planos y rápidos movimientos de cámara. La segunda parte, dirigida a la víctima, y destaca la luz y la claridad en todo momento.

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