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Un reportero completo: las cinco facetas de Kapuscinski

13 Dec

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Ryszard KapuścińskiEl pasado miércoles, 21 de noviembre, la biógrafa de Ryszard Kapuściński, Beata Nowacka, ofreció una conferencia para los alumnos de periodismo de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH). Desde hace cuatro años la titulación de periodismo ofrece el Seminario Internacional Ryszard Kapuściński, dirigido por el profesor José Luis González.

Nowacka es una de las investigadoras con más renombre que ha estudiado a fondo la vida del escritor y periodista. Además ha escrito un libro junto con Zygmunt Ziatek titulado Kapuściński, una biografía literaria.

Las jornadas (en inglés) bajo  el título Journalism is not a Job, it’s a vocation, acercó la vida periodística de Kapuściński a través de cinco facetas distintas del mismo.

Nowacka mostró al polaco en su versión de periodista, pero también de escritor, poeta y fotógrafo. Los libros de Ryszard Kapuściński se han traducido en 45 lenguas distintas y recibió 50 premios internacionales, además, en muchas profesiones su obra ha sido objeto de estudio. “El periodismo no es un trabajo ni una profesión, sino una vocación”, afirmaba Kapuściński.

Beata Nowacka  en las Jornadas sobre Kapuscinski

Gabriel García Márquez lo definía así: “Es el periodista más grande del siglo XX”.

Kapuściński es conocido por ser reportero y escritor, por ser intérprete de muchas culturas y convertir el periodismo en literatura. Fue condenado a muerte en cuatro ocasiones y a pesar de ello todo un experto en tener respeto por el otro. Como bien decía él, las noticias son tesoros.

Kapuściński, periodista y escritor

Kapuściński quiso ser testigo de la década de los 50 en África, ya que surgieron nuevas naciones en el continente después del colonialismo y sus ansias de vivirlo todo de cerca le acercó a los conflictos. Eligió cubrir países exóticos con respecto a lo político y vivió de cerca regímenes totalitarios. Él cubrió toda África y Latinoamérica porque según afirmaba el medio para el que trabajaba no tenía presupuesto para más corresponsales. Sin embargo, nunca negó que de vez en cuando se preguntaba a sí mismo: “¿Por qué he arriesgado tantas veces mi vida? ¿Para ganar simplemente un salario? No, es una misión. Yo no afrontaría estos peligros si no estuviera convencido de que hay algo tremendamente importante sobre la historia y sobre nosotros mismos. Es más que periodismo”.

ImagenEntre sus libros, El emperador es el más famoso, un libro que se convirtió en la decadencia de los regímenes totalitarios aunque en un primer momento se interpretó como crítica hacia el régimen comunista de Polonia. Esta obra cuenta la caída del régimen de Haile Selassie en Etiopía, pero lo hace a través de entrevistas, testimonios de personas que le rodeaban en el trono.

Kapuściński, poeta y fotógrafo

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Más fotografías aquí

Desde el acantilado

Las raíces tienen una dirección vertical

desaparecen en la tierra

se hunden penetran

su existencia es invisible y oscura

intentar apartar los granos de arena

las piedras las rocas,

atravesar la lava y los minerales

arrojadas a la superficie

inactivas

se secan

sus dedos nudosos

se elevan hacia el cielo

su oración enredada e intraducible

la experiencia de las raíces:

la vida viene de meterse en las profundidades

Además de este, escribió muchos otros.

Kapuściński, humanoImagen

Kapuściński fue un hombre que vivió en la pobreza, fue quemado y torturado, sobrevivió a 30 revoluciones en el llamado tercer mundo. Todo ello con el único fin de alcanzar la información, la noticia.

Sin embargo, la principal enseñanza que legó Ryszard Kapuściński no fue la de impulsarnos a viajar al centro de la historia sino la de la humanidad. Beata Nowacka recordó que Kapuściński consiguió muchos más “tesoros” molestándose en conocer a aquellos que vivían en ese mismo centro de la noticia. “Todo lo que él podía conseguir, venía de otras personas. El periodista necesita de los otros”, señaló Nowacka. Para él, ser periodista era una misión. La de dar voz a aquellos que no la tenían, aunque no estuvieran en el centro de los “eventos ruidosos”, como él los denominaba. Esto se consigue siendo empático, sin miedo ante el esfuerzo y lainquietud. De esta forma, se construye la mayor riqueza de un periodista: su credibilidad.

Su conclusión fue que el periodismo se basaba en amar a otras personas, que el periodista necesita de los otros. Como resumió Beata: “Lo que hacía Kapuściński era más que periodismo”.

Un periodista polifacético

13 Dec

Ryszard Kapuściński, fue un periodista polaco conocido sobre todo por su carrera  como corresponsal en los distintos puntos del mundo. A pesar de ser licenciado en historia, su vocación siempre ha sido el periodismo.  Presenció 27 revoluciones, estuvo en 12 frentes de guerra y fue condenado a ser fusilado en cuatro ocasiones. La frase que marcó el resto de su vida se la dijo en la redacción del periódico `Sztandar Mlodych´a su jefa Irena Talowska: “Quiero cruzar la frontera”.

Beata Nowacka, profesora en la Uniwersytet  Śląski (Katowice, Poland) y biógrafa de Kapuściński intenta mostrar las diferentes facetas que este periodista desarrolló a lo largo de su carrera y su actitud hacia el mundo y la profesión que le rodeaba. “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias” (Los cínicos no sirven para este oficio). Esta ha sido una de las frases que más ha marcado a los seguidores y conocedores de este periodista polaco. Su devoción por “ser la voz de los que no tienen voz”, en palabras de Nowacka, expresan lo que Ryszard Kapuściński plasmó en los escritos de sus libros.

Y a pesar de ser periodista y cubrir tal cantidad de revoluciones, frentes y guerras por todo África, desarrolló habilidades como la poesía y la fotografía. A continuación algunos ejemplos:

Desde el acantilado

Las raíces tienen una dirección vertical

desaparecen en la tierra

se hunden penetran

su existencia es invisible y oscura

intentar apartar los granos de arena

las piedras las rocas,

atravesar la lava y los minerales

arrojadas a la superficie

inactivas

se secan

sus dedos nudosos

se elevan hacia el cielo

su oración enredada e intraducible

la experiencia de las raíces:

la vida viene de meterse en las profundidades

Y con respecto a la fotografía:

Kenia, 1963 Kenia, 1963

(Fuente: ELDIAPASONBLOG)

Por motivo de su trabajo en 1999 fue elegido como mejor periodista polaco del siglo XX y en el 2003 se le galardonó con el Príncipe de Asturias por toda su trayectoria.

Con motivo de la publicación de su libro en 2005, “Viajes con Heródoto”, se le realizó un reportaje sobre sus obras. Salió emitido en el Saló de lectura, programa de libros de Barcelona Televisió.

“Toda la vida es cruzar permanente las fronteras, no sólo geográficas pero también de idioma, creencias, fronteras de entendimiento, psicológicas. Vivimos la vida humana dentro de la red de los diferentes tipos de fronteras”. Así es como Ryszard Kapuściński define el paso por la vida, su trabajo en contacto con la gente y lo más importante: su pasión por su trabajo.

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Aquí Rysiek

29 Nov

No hay periodismo posible al margen de la relación con otros seres humanos.

Ryszard Kapuscinski

Según escribe el periodista italiano Mauro Sarti en su libro Il giornalismo sociale (El periodismo social), los textos de Ryszard Kapuscinki “están a medio camino entre la narración periodística, la crónica, el ensayo histórico y el relato“. Para Beata Nowacka, Kapuscinski se da a conocer en sus diferentes facetas: escritor, poeta, fotógrafo, intérprete de otras culturas y, sobre todo, reportero.

Placa en el edificio de la PAP, la agencia de noticias polaca

para la que trabajó Ryszard Kapuscinski

(Varsovia, septiembre de 2011)

Vía Wikimedia Commons

Nowacka, biógrafa del gran periodista polaco, presentó estas cinco facetas de Kapuscinski durante una charla ofrecida a alumnos de Periodismo en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Sin embargo, existe otro rasgo del reportero que no por obvio es menos importante: Kapuscinski fue, ante todo, humano.

Esto es, al menos, lo que defendió en su obra. A diferencia de otros de los llamados teóricos del periodismo, Kapuscinski renunció a dictar sentencia sobre cómo se debía escribir para los medios de comunicación o cuál debía ser la estructura de trabajo o el modelo a seguir por estos medios. En lugar de ello, Kapuscinski describió las cualidades humanas que debía poseer todo (buen) periodista que, antes que ser un profesional, es sobre todo una persona.

“Creo que, para ejercer el periodismo, ante todo hay que ser un buen hombre o una buena mujer, buenos seres humanos”, expone en una entrevista recopilada en el libro Los cínicos no sirven para este oficio. “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona, se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias. Y convertirse, inmediatamente, desde el primer momento, en parte de su destino”.

El reportero sería entonces, simplemente, una persona entre personas, actitud básica para lograr romper las barreras y conocer de verdad al ‘otro’. Ese ‘otro’ que en Kapuscinski suele identificarse con la figura de los más pobres: “la parte infeliz de la familia humana”.

Pero no sólo hay que conocer al otro. Para poder contar su historia, hay que “ganarse el derecho a hablar sobre ello”, según las declaraciones de Kapuscinski publicadas en El mundo de hoy. Autorretrato de un reporterouna tesis según la cual “no se puede ni escribir, ni hablar, de algo que no se ha vivido y de lo que no se han compartido los riesgos”.

Por eso, porque para hablar sobre algo necesitaba involucrarse hasta el final, las obras de Kapuscinski están salpicadas de historias personales. En Un día más con vida, por ejemplo, el autor humaniza a sus personajes, describe cómo prisioneros y soldados discuten animadamente sobre fútbol, se recrea en el retrato de una joven militar que fallece después de protegerle a él y a sus compañeros, les presenta a todos por lo que son y no por el papel que representan en el conflicto. Las anécdotas son fundamentales para que el lector de cualquier parte del mundo comprenda que el ‘otro’, el lejano, es una persona con la que tiene nexos en común.

Kapuscinski fotografió a la guerrillera Carlota en Angola,

y la inmortalizó en Un día más con vida

(vía jaimeazulay.blogspot.com)

El ser humano como materia prima de las historias y como autor fundamental de eso que llamamos periodismo: ésa podría ser una síntesis del legado que dejó Kapuscinski. Y, quizás, una clave para superar la apatía de muchos periodistas, el aburrimiento de muchos lectores: ese “periodismo inane y extenuante” del que alertaba Maruja Torres desde las páginas de El País Semanal.

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