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Un súper héroe del papel

27 Apr

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Toni Martínez apareció en la UMH  con una  camiseta roja con una gran estrella amarilla en el pecho a semejanza de un súper héroe de los cómics de Marvel, un súper héroe para los alumnos y futuros periodistas con un mensaje claro: No ha llegado aún el fin para el papel.

Tras el escándaloso caso del diario Público los extrabajadores han ido visto posible lanzar al mercado nuevas cabeceras afines a sus personalidades:

  • InfoLibre: Fundada por el último director de la edición en papel, Jesús Maraña, el subdirector, Manolo Rico, y el Redactor Jefe de la sección de Política, Juan Carlos Ortizen, en marzo de 2013 el diario InfoLibre se pone en marcha. Una propuesta informativa y cívica que aspira a practicar un periodismo profesional, impulsado por un grupo de periodistas que tienen una participación sustancial en el accionariado de la empresa editora; independiente, que aspira a sostenerse fundamentalmente con las aportaciones económicas de sus lectores; y libre, ya que rechaza cualquier forma de financiación opaca que pueda esconder condiciones editoriales, subvenciones o acuerdos que oculten contrapartidas en detrimento de los intereses informativos.
  • eldiario.es: El bloguero y director fundador de Público, Ignacio Escolar, junto con algunos redactores del diario, pusieron en marcha en septiembre de 2012 un nuevo medio digital de información y análisis con el foco puesto en la política y en la economía. Editado por Diario de Prensa Digital S.L., donde más del 50% de esta empresa está en manos de personas que trabajan en la redacción.
  • Materia: Algunos redactores que elaboraban la sección de Ciencias de la edición en papel del diario lanzaron en julio de 2012 una nueva web de noticias de ciencia, medio ambiente, salud y tecnología, cuyos contenidos pueden ser republicados de forma gratuita por cualquier medio de España, América Latina y EEUU, bajo una licencia Creative Commons. Materia asegura que se sostiene mediante patrocinios selectivos.
  • La Marea

Tras el intento fallido de algunos de los extrabajadores de comprar, durante la subasta realizada, la cabecera de Público, se fundó la cooperativa periodística MAS PÚBLICO de la que nacería un nuevo medio en papel bajo el nombre de LA MAREA. Uno de sus miembros,  Toni Martínez, aclara: “Ahora nadie nos puede haer boikot”

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Este periodico sale a la venta el último viernes de cada mes, con un precio de venta de 3 euros. Los ejemplares se distribuyen en nodos fijos (Madrid, Barceloma y Valencia) y en otras ciudades donde han sido los antiguos lectores de Público los que se encargan de distribuirlo por su zona.

Cuentan con una plantilla compuesta por 8 trabajadores y numerosos colaboradores. Sus diseñadores también formaban parte de la antigua cabecera por lo que sigue la misma línea estetica con portadas muy llamativas.

Con una tirada de 25.000 ejemplares, son un medio con un modelo de negocio con una publicidad menor al 15% lo que asegura el no condicionamiento de contenidos ni de la linea editorial.

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Marea gris

21 Apr

Periodismo es, por ejemplo, poder publicar el nombre de un banco responsable de un desahucio sin miedo a que retire sus anuncios.

Responsables del  periódico La Marea

El año 2012, y lo que ha transcurrido de 2013,  han sido años de mareas. Desde la marea blanca (en defensa de la sanidad pública) hasta la negra (protestas de los funcionarios por los recortes), pasando por la verde (educación pública), naranja (servicios sociales), roja (desempleados), azul (contra la privatización de la gestión del agua), violeta (igualdad de género), amarilla (contra el pago en las bibliotecas públicas) e, incluso, multicolor (la mezcla de todos estos movimientos en manifestaciones unitarias, como la del pasado 23 de febrero).

Los diferentes sectores sociales y laborales, directamente afectados por la crisis económica y los recortes presupuestarios se han ido organizando alrededor de colores, manifiestos, ideas y luchas conjuntas para protestar contra las llamadas medidas de ajuste y pedir una solución inmediata a la situación problemática que generan.

El de los periodistas es otro de los colectivos en los que ha dejado huella la mordedura de la crisis. Si la traducimos en cifras, desde el comienzo de esta recesión, en 2008, diez mil periodistas han perdido sus trabajos, debido a los expedientes de regulación de empleo (EREs), así como al cierre de setenta medios de comunicación desde esta fecha. Sólo en 2012, 4.800 periodistas se quedaron sin trabajo, según datos de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Podría esperarse una sonora protesta callejera por parte de estos profesionales, pero no ha sido del todo así.

La reacción de los periodistas ante el aumento de la precariedad y la inseguridad laboral no ha sido tanto protagonizar manifestaciones, como seguir con la tarea de informar sobre ellas. Pero, ¿para qué medio, si ahora ya no pertenecen a ninguno? La respuesta es simple: si ya no te contratan, trabaja por tu cuenta. Si ya no estás en la plantilla de un medio, sé tu propio medio. Si estás cansado de que no te dejen escribir lo que quieres, publícalo en tu propio espacio. El periodismo DIY, un do-it-yourself en toda regla, que en términos castizos aludiría al proverbial Juan Palomo.

Háztelo tú mismo

La autopublicación es una modalidad ya conocida por escritores cansados de ver sus borradores en las papeleras de los despachos de las grandes editoriales, o músicos entusiastas hartos de dejar su maqueta en el buzón de las discográficas. Esta filosofía se encuentra detrás de La Marea, y de otros medios de comunicación surgidos tras la desaparición de la edición en papel del diario Público y los consiguientes despidos de sus trabajadores.

Unos profesionales que decidieron hacerse con el control de la empresa, convirtiéndose en sus accionistas, a través de la cooperativa MásPúblico. Fue el germen de un nuevo modelo de comunicación en el que los periodistas no reciben las presiones ideológicas o económicas de los intereses empresariales…puesto que ellos mismos son su propia empresa.

Tal y como explicó Toni Martínez, redactor de La Marea, en su encuentro con alumnos de Periodismo de la Universidad Miguel Hernández de Elche, la crisis capitalista abrió la puerta al modelo de la cooperativa, a la multiplicación del número de propietarios de una empresa. Pero, además, la vaticinada muerte de los medios impresos y su sustitución por los medios online ha provocado una paradójica reacción en contra: los nuevos medios vuelven a apostar por el papel.

La Marea no es el único ejemplo de medio basado en una cooperativa de trabajadores. La plataforma Se buscan periodistas (SBP), respaldada por la Asociación de la Prensa de Sevilla, también se define como “una cooperativa de impulso empresarial desde la que se potencie la puesta en marcha de nuevos proyectos empresariales de medios y empresas periodísticas”. Lo llamativo, lo dramático, es que esta iniciativa no surge a raíz de un despido masivo, como en el caso de MásPúblico, sino después de crear un Fondo de Emergencia para Periodistas: ayudas económicas para que  profesionales en condiciones precarias tengan acceso a bienes de primera necesidad, como alimentos y productos de higiene.

Tampoco es La Marea el único medio neonato que ha optado por la tinta y el papel. La revista satírica Mongolia es un buen ejemplo de medio que nace por y para el formato impreso, ya que en su web no cuelgan contenidos, sino que sólo promocionan el producto. En el caso de la revista Jot Down, el ejemplar impreso que sacan al mercado con una periodicidad menor que la edición online está cosechando bastante éxito, a pesar de su precio más elevado en comparación con otras publicaciones.

Quizá se esté gestando un fenómeno, una nueva marea de periodistas que anhelan escribir lo que quieren y como quieren, que no encuentran su sitio, que han sido desahuciados del sistema mediático y que han decidido ensayar una fórmula alternativa. El nuevo modelo parecer recurrir, de nuevo, al gris del papel y de la tinta. La marea gris de los periodistas cabreados y desengañados ya no sale a la calle para quejarse. La fuerza de su indignación está ahora moviendo las rotativas del otro periodismo.

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Lobo-tomía

11 Dec

En agosto de 1992 empecé a trabajar en El País. En la entrevista de la contratación, quien iba a ser mi jefe, Luis Matías López, preguntó: “¿Estás dispuesto a ir a Sarajevo?”. Contesté: “Llevo 15 años esperando que alguien me haga esa pregunta”.

Ramón Lobo

En los veinte años que han transcurrido desde agosto de 1992 a noviembre de 2012, Ramón Lobo ha firmado crónicas y reportajes desde lugares en conflicto de todo el mundo. Todos para el diario El País. También bajo esta cabecera se alojaba el blog Aguas Internacionales, en el que Lobo recopilaba noticias sobre temas de la actualidad internacional desde mediados de 2010.

Después, llegó la crisis económica, y se agudizó la llamada crisis del periodismo, de los medios periodísticos. En noviembre de 2012, la dirección de El País decidió prescindir de 129 trabajadores. Entre ellos, de Lobo, quien ha calificado a los diferentes Expedientes de Regulación de Empleo que se han aplicado en varios medios de comunicación como ‘limpieza étnica’ .

Ramón Lobo recordaba la anécdota de su primer día en El País a los estudiantes de la titulación de Periodismo que abarrotaban una de las aulas del edificio Atzavares en la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche. Era su primera intervención en público después de su salida de El País, de su “deceso”, como él lo llama. Y Lobo relataba sus comienzos en el periodismo a una audiencia que, en el mejor de los casos, empieza ahora a dar los primeros pasos en la profesión.

“Si alguno tiene dudas de si ser periodista o no, yo recomiendo esta profesión. Es mucho mejor que cualquier otra”, afirmó Lobo, quizá parafraseando a aquel “Gabo” García Márquez que ya en 1996 decía que el de periodista es “el mejor oficio del mundo”.

Ramón Lobo en la UMH

(vía Daniel Muñoz Guerrero para Periodismo UMH)

Pero en los tiempos que corren, y con el regusto del despido todavía en el paladar, Lobo admitió que no era tan fácil. “Es cierto que no vivimos el mejor momento”, reconoció. “Pero bueno, ¿qué profesión vive un buen momento hoy en España? Excepto los antidisturbios, que parece que están en alza…”, ironizó. “Si queréis ser periodistas, os recomendaría luchar, porque ésta es una maratón, no una carrera de cien metros, sino una carrera que dura mucho tiempo”.

Y la carrera continúa para Ramón Lobo, porque, tal y como ha titulado su nuevo blog, “Este fuerte no se rinde“. Ya al principio de su intervención en la UMH, Lobo lanzó una advertencia: “Yo voy a seguir haciendo periodismo, quizás menos pagado, quizás con más problemas, quizás tendré que diversificarme…pero voy a volver un poco a mis orígenes”.

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“Ramón Lobo, el periodista”

(vía Rosa Jiménez Cano -Petezin /Flickr CC)

Lobo no se resigna, a pesar de que El País haya decidido amputarlo de su redacción, tal vez en favor de un periodismo más barato, al estilo Huffington Post, un periodismo sin periodistas, o sin periodistas remunerados. Un periodismo que deje en el camino al análisis, a la reflexión que sólo personas con experiencia y mentes que piensan pueden llevar a cabo… pero que es demasiado caro. En los mercados de la prensa, parece que gana el periodismo low cost: sin cerebro, lobotomizado casi del todo.

El objetivo no son las noticias, jerarquizarlas, dar los contextos, la esencia del oficio; el objetivo es abaratar costes, recortar, recortar, recortar. Se recorta también en inteligencia ambiental.

Pero nada y nadie me recortará el optimismo.

Ramón Lobo para Jot Down

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*en sustitución de la PR04 sobre las Jornadas de Empleo de Periodismo en la UMH

Publicidad descubierta

20 Nov

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Alicante, 20 de noviembre. Las farmacias afrontan su duodécimo día consecutivo de huelga por los impagos de la Generalitat. Habrá más  paros en empresas como Ferrocarrils de la Generalitat ValencianaSe especula con el cese de la actual alcaldesa de la ciudad, imputada por una pieza desgajada de la trama de corrupción conocida como caso Brugal, de la que desde el pasado fin de semana se van conociendo más datos.  Se podría continuar encadenando titulares para presentar un cuadro de la situación a día de hoy en la ciudad, pero basten estos ejemplos.

En mitad de este caldeado ambiente, uno de los diarios de mayor difusión en la ciudad, Información, decide llevar a su portada, a dos columnas, ocupando un total de cuatro módulos, la “noticia” de que, desde esta misma fecha, la edición en papel  llevará entre sus páginas, a modo de encarte, un ejemplar del periódico deportivo Marca.

Ambas publicaciones saldrán a la venta a un precio único de 1’20 euros. Según destaca Información en su portada, “se unen dos cabeceras históricas: el medio de comunicación impreso líder de la provincia, y el rotativo especializado de mayor difusión”. Se señala que, con esta medida, se pretende “mejorar la oferta que se sirve a los lectores”.

Mejorar la oferta, y quizá también aumentar la demanda. La difusión conjunta de un periódico generalista de actualidad local como Información (del grupo Prensa Ibérica) y de prensa deportiva especializada como Marca (de Unidad Editorial) tal vez consiga captar a dos segmentos del público diferenciados, aunque con rasgos en común. Y la decisión de venderlos a un precio único posiblemente deslice aún más lectores hacia Información, que podrán así tener dos periódicos al precio de uno.

“En tiempos de crisis, toca reinventarse para hacer frente a la caída en las ventas y en los ingresos publicitarios”. La cantinela es ya conocida, y quizá este tipo de uniones ayuden a resguardarse de la tormenta. Al margen de la oportunidad de negocio que pueda suponer la alianza Marca-Información, las relaciones empresariales que hayan podido motivarla o las perspectivas laborales que pudiera acarrear para la plantilla de ambos diarios, se plantea un interrogante: ¿sobrevivir a la crisis del periodismo con más negocio y menos información?

Una iniciativa como ésta, que obedece a una política empresarial orientada a aumentar los beneficios y generar rentabilidad económica … ¿es realmente una noticia lo bastante relevante para el lector como para ocupar un espacio en portada? Con la situación que atraviesa la ciudad de Alicante, con problemas derivados de la crisis económica y la corrupción, ¿puede sacrificarse un espacio en la primera plana de una cabecera para hacer auto-publicidad?

Habitualmente, Información anunciaba sus promociones (obsequios, descuentos, coleccionables…) mediante inserciones a todo color, a página entera o incluso a doble página, en el interior del periódico. Tampoco eran raros los pequeños cupones situados en la parte superior de la primera página, bajo la cabecera (“Consiga hoy con Información…”). Pero dedicar un espacio tan grande a la propia publicidad, a costa de que desaparezcan de portada otros temas de la actualidad local, “con la que está cayendo”, me parece un error.

Especialmente porque pone de manifiesto, ya desde la primera página, que en las decisiones editoriales importantes, como elegir qué irá en portada, está primando más el criterio (económico) de la empresa, que el objetivo (informativo) del medio de comunicación. Y creo que este tipo de señales no dibujan un panorama demasiado alentador, ni para los periodistas, ni  para los lectores, ni para el propio concepto de periodismo.

Entre servicio y beneficio

23 Oct

La comunicación cambia. La comunicación no es estática. La comunicación no nace, crece, se reproduce y muere: como la materia, la comunicación no se destruye, se transforma. Esta es la clave del futuro del periodismo: encontrar en qué y cómo se va a transformar la prensa tal y como la conocemos.

Esta es una incógnita que, desde hace más de una década, los profesionales del periodismo escrito y de Internet tratan de dilucidar.

Se ha hablado en un millar de conferencias y reuniones. Casi todos coincidían en que las tabletas y los smartphones traerían consigo la solución,  aunque se desconocía de qué manera convencer al consumidor para que pagara por una información a la que podía acceder de manera gratuita en los servidores web de los mismos diarios. La publicidad ya no es una fuente de ingresos con la que se pueda contar para sacar a la prensa de su situación, tal y como Pedro J. Ramírez denuncia en el editorial Hacia una  nueva Edad de Oro de los periódicos.

Los periódicos, como las grandes marcas, conforman empresas o conjuntos de empresas que generan beneficios, que cotizan en bolsa, que mantienen accionistas. Pero, desde nuestro punto de vista, las grandes cabeceras editoriales no pueden enfocar la venta de sus productos como lo hacen las firmas comerciales. Por una diferencia fundamental: la información que contienen los medios no es un bien de uso o de consumo, sino un servicio al ciudadano. Más aún: es un derecho. Y como tal no debería sujetarse estrictamente a las leyes del mercado ni tender exclusivamente a la rentabilidad económica.

La duda estaría en cómo ofrecer un servicio que genere beneficios económicos suficientes como para mantener la estructura que posibilita obtener esta información. Especialmente en un momento en el que la información es accesible de manera gratuita a través de Internet, con lo que el antiguo modelo de pagar por la información se resquebraja. A cambio, podríamos decir que se democratiza el acceso a la información: noticias gratis y disponibles para todos.

Los periódicos gratuitos han sido el aliciente para que miles de personas se dispusiesen a leer cada mañana las noticias. Cambiar a un medio de pago como es el medio digital conlleva la pérdida de muchos usuarios ya que se han acostumbrado a poder acceder gratuitamente tanto en papel como en Internet. Uno de los sectores más interesados en las informaciones de pago son las personas personas mayores pero la inmersión en el mundo digital no está del todo a su alcance ya que muchos no lo entienden por lo que llegar a este sector es un problema y se nota la pérdida.

En mitad de este panorama, aparece Orbyt  como solución a la mayor parte del problema. La plataforma de contenidos de pago del periódico El Mundo es una aplicación que permite leer sus 20 ediciones en papel así como todos sus suplementos y revistas de la semana.  Se generan beneficios económicos… pero se plantea el interrogante de si esta alternativa restringe el acceso democrático a la información que proponía Internet, y limita con ello el derecho de todos a recibir informaciones.

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